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miércoles, 9 de marzo de 2016

Dorada al Horno con Gremolata

La primera vez que oí la palabra GREMOLATA fue en un programa de Jamie Oliver y cuando caí en la cuenta de los ingredientes, recordé el estupendo pescado que preparaba mi abuela cuando yo era pequeña y que llevaba sin saberlo la famosa GREMOLATA. Se lo ponía al besugo, al Pez Espada, al Rubio... y estaba exquisito. Que pena no tener fotos de esos Rubios tan hermosos y tan frescos que llevaba el pescadero y que una vez preparados por mi abuela, sabían a mar y con una aliño tan sencillo eran el mejor plato del mundo.








LA GREMOLATA es una guarnición italiana que se hace en crudo con ajo finamente picado, perejil y la ralladura de limón. Por lo general se rocía sobre las carnes estofadas cocinadas lentamente, como en el oso-buco italiano, pero es una perfecta guarnición para el pescado a la parrilla o el pollo.




Ingredientes: 
2 Doradas 
1 vaso de Sal Gorda 

Para la Gremolata: 
Unas ramas de perejil 
la ralladura de un limón 
sal 
2 dientes de ajo muy picados 

para hacer la salsa 
100 ml de aceite de oliva
1 limón el zumo




Preparación:
Cubrimos con sal gorda una bandeja de horno con papel de aluminio y ponemos encima la dorada
Precalentamos el horno a 180ºC.
Cuando el horno alcance la temperatura, metemos la bandeja con el pescado y horneamos durante 20 minutos.





Mientras horneamos el pescado podemos preparar la salsa con gremolata.

Picamos finamente el perejil y el ajo y añadimos la sal y la ralladura de limón. Lo ponemos en un bol y añadimos el aceite de oliva y el zumo de limón. Mezclamos bien y ya tenemos nuestra salsa.
Sacamos el pescado del horno, limpiamos y acompañamos con la salsa.
Buen provecho¡¡¡¡





No tengo ninguna foto de este pescado hecho por mi abuela pero sí he conseguido una foto de Juan TARINI, el pescadero que con mucha gracia iba vendiendo el pescado por la calle con un carro y un peso. No se exactamente cuando dejó de venderlo, pero recuerdo de comprárselo por el año 85 antes que nos viéramos asaltados por tantas normas de sanidad que nos han hecho perder la gracia y el salero de vender el pescado en un carro por la calle y cantarlo con más gracia que el mejor tenor.